Tiempo Muerto
Cuatro cinco cinco, y te pienso. Números, objetos, siluetas: todo a remembranza tuya. Te dibujan horas desiertas, te palpan espacios ausentes. Cinco dos uno, y te nombro. Luces, colores, sabores: todo a remembranza tuya. Te aluden voces silentes, te recitan versos inciertos. Cinco cuatro siete, y aquí no hay rosas, pero respiro perfume de tus gardenias; no arde el sol, pero calienta la luz falaz de tu sonrisa; no hay mieles, pero me embriaga tu dulce amargo recuerdo. Seis en punto, reina el silencio y ya no hay nada, y ya no hay nadie; tan sólo tú, tan sólo yo, yo estoy aquí… ¡Tú en mis quimeras!