Sobre los nacidos en el beso del sol
Esta gente lleva pulpa de coco en la risa, callos en la lengua, tiene tambores incrustados en el culo, camina al ritmo del tum-patum, tum-patum. A esta gente el sol le escupe chinola en el rostro, quema su verdad y la transmuta. La convierte en la caricatura de todo un hemisferio. Esta gente llora hacia dentro un llanto ácido, agrio y gris; un lamento que lleva a cuestas el peso de mil historias escritas en las arrugas de su cara, tatuadas en las cicatrices de sus manos, calladas en las texturas de sus cabellos, e invisibilizadas en la negrura de su piel. Esta gente se zambulle en el mar para quitarse de encima las penas, pero el mar se las devuelve. Bendición de ser Caribe: paraíso maldito, execrable, paraíso aborrecido por Dios.