12 abr de 2024
Rumores
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divulguén, de oreja a oreja, hablen sus más bajos zuzurros, vayan, junten multitudes, cuál profetas los verán, pues un rumor atormentea mas el alma, que una daga al corazon, como la vida misma tales rumores desaparecen de la memoria del hombre, y aún así decide atormentar su cabeza por saber algo de lo que la epifanía borrara de su vida, y sin embargo ni siquiera yo soy capaz de soportar una daga.