Nos perdimos
En tus labios se conservan los besos que yo te di, en los míos, la cicatriz de la herida que dejaste. En mi mente aún persisten los momentos tan felices, el dulzor de tus gemidos el día en que te soltaste. Cual si fuéramos extraños, ya no hay textos, ni miradas, ya no huele a ti mi almohada, olvidé hasta tu perfume. La música a todo volumen ya no suena con Arjona, lo de antes ya no emociona, no queda ni un solo lumen. En mi vida pasó el tiempo, ya hasta me salieron canas; el reloj, que no perdona, ni siquiera me acompaña. Y esos labios que te besan no te dan la misma calma, ni despiertan en tu alma ni deseo ni dulzura. En tu mente me olvidaste, pero en ti estoy tatuado, fui el fuego más anhelado del tiempo que compartimos. Es irónico: nos fuimos, pero sin dejar el cuerpo, es vivir como los muertos, una vida sin sentido. Ya ni siquiera hay ruido, es correr siempre descalzo, ir tras mis propios pasos, o nadar bajo las nubes. En el tiempo que te tuve… mejor dicho, me tuviste. Me maltrataste… y te fuiste. Te perdí… no, nos perdimos.