Miradas
Me disgustan mis caras en el espejo. Ellas me escrutan, apagadas proyectan en mí sus carencias vigor determinación coraje reposo. Estos rostros me asignan compromisos destinados todos al fracaso. Para el efecto contrario necesitaría arrancarme los ojos incendiarme las cejas empujar hacia dentro mi nariz y suturar mis labios. Necesitaría, en fin, deshacerme de la cara que ahora toco vuelta la espalda hacia el espejo; esta, mi cara, en la que se funden todas las anteriores y con ellas todo lo que sí poseo flaqueza vacilación cobardía desorden. Odio cada una de mis caras especialmente cuando adoptan una expresión de culpa y de vergüenza al reconocerse en el rostro que ahora toco desesperada vuelta la espalda hacia el espejo.