por Nuria de espinosa hace 4 meses

Mery la musa

La vida la trató mal pero debía salir adelante, ante el panteón familiar prometió a sus padres que desde el cielo verían como avanzaba hacia un futuro de prosperidad.

El joven pintor, daba suaves retoques en su lienzo para lograr la profunda tristeza del rostro de la musa, acompañada por pequeños pajarillos; su pena lo descolocaba. El cuadro era perfecto, y sin embargo una aureola de añoranza lo rodeaba. Mery, sabía el porqué de su tristeza.
En su desnudez, la melancolía cubría su rostro. Solo los pajarillos la consolaban. Ni con una canción se le pasaría la murria. Era tanta su tristeza que no sentía pudor. Su larga melena cubria casi todo su cuerpo desnudo como si fuera una serpiente. Lloró su soledad, su melancolía; la tristeza de haber perdido a su familia en un incendio y tener que posar desnuda para cobrar unas monedas. No lograba arrancar la catarsis de su corazón, pero se convenció que algún día no muy lejano las cosas mejorarían para ella.

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