6 nov de 2020
La espera
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Recuerdo las mañanas cálidas, bajo tus brazos el atardecer y tus besos el anochecer y tus caricias. Marchaste un viernes al anochecer y prometiste que volverías. Han pasado los años y sigo cada día al anochecer esperándote en el puerto; con sol lluvia o granizo confío en tu promesa. Los surcos que las arrugas dejan en mi rostro, no impide que coja el bastón y siga esperando barco, tras barco. Ya, no puedo esperarte pues postrada en la cama espero la muerte, pero con mi último aliento te amaré.