por Wilkin Beltré De Óleo hace 2 semanas

Guerra perdida

Corrían los días del invierno
pero pasaban tan lentamente
que parecía estar todo detenido
¡sus noches eran muy frías
y sus mañanas tan tristes!
que lo mismo daba si el sol
salía o se quedaba dormido.

Nada era entonces
lo que quería que fuera
porque los sueños eran escasos
y la calma una simple utopía;
apenas existían fragmentos
de esa guerra interna
que libraba yo
entre el deseo intenso
por encontrar a esa mujer
a la que quise dejar sepultada
en muchos recuerdos
que creí haber matado
y mi tonta decisión de ignorar
que si ella apenas respiraba
jamás dejaría de latir
dentro de mi pecho.

Confieso que esa guerra la perdí
y sucumbí al deseo de poder verla
al menos una vez más;
bien sabía yo que no era difícil encontrarla
porque sé que nunca dejó de vivir
entre los versos que había escrito
para ella.

Una vez accedí a ir por ella
y leí aquellas páginas
que antes había prometido borrar
pero que nunca lo hice;
allí estaba esperándome
sin prisa y con rostro de paz
como si supiera
que sería inminente mi regreso.

En cada estrofa veía sus ojos
que me miraban como antes
y en toda palabra escrita
oía su dulce voz
y toqué muy despacio sus labios
que firman con mis dedos
al pie de cada final
porque ella es siempre la letra viva
y por tal motivo es la musa
y es justamente
por lo que puedo verla ahora
en estas líneas que hoy escribo.

WBelDe

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