por Jonathan Estrella hace 3 meses

Eterno Indomable

En centenas se cuentan los millones de instantes
vistos por tu inmutable y empedernido andar.
Tú, gladiador indomable, empeñado en luchar
y andar a firmes pasos. Tú, osado caminante,

que has trazado con desdén las vías del temible
porvenir. ¿Desconoces qué es sufrir y penar,
indolente colega? Es más, ¿podrías parar
un momento y responder cómo te fue posible

marchar inmutable y decidido pisar fuerte
aquel día de falsa gloria cuando en terreno
de oriente sentenciaron de muerte al Nazareno?
¿No bastó el llanto y la sangre para conmoverte?

Tú, tenaz peregrino, ¿por qué no ardió tu estrella
para brindarle luz a un medioevo sombrío
donde la oscura hoguera inquisidora con brío
contemplaba las ruinas de Bruno y la Doncella?

¿Por qué no resonó intensa tu voz en defensa
de la injuria y la ignominia contra un quebrantado
(mas nunca vencido) Galileo, condenado
a prisión perpetua y negar su verdad inmensa?

¿Por qué decidiste no soslayar y por una
vez tu recorrido alienar, mientras en los centros
funestos de Auschwitz se generaba el epicentro
del brutal holocausto que ennegreció la luna?

Tú, siempre tan preciso, ¿por qué nunca en parar
pensaste cuando aquel vil proyectil inmolaba
el alma pura de Gandhi, mientras lapidaba
la albura de Luther King un racismo sin par,

mientras el despiadado y mórbido fanatismo
aplicaba contra Lennon el beat letal,
mientras bajo la sombra del olivo mortal
sucumbía Federico al umbral del franquismo?

¿Por qué remotas tierras andabas en el justo
momento en que Bolivia extinguía eternamente
la impoluta chispa del Che, mientras la serpiente
reformista mataba a un Caamaño augusto?

¿Cómo te es posible no acampar ante la aurora
ni alargar la primavera, ir dejando tu marca
sin piedad y sin permiso, ser el gran monarca
de este legado sin heredero y sin demora?

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