Eterno Indomable
En centenas se cuentan los millones de instantes vistos por tu inmutable y empedernido andar. Tú, gladiador indomable, empeñado en luchar y andar a firmes pasos. Tú, osado caminante, que has trazado con desdén las vías del temible porvenir. ¿Desconoces qué es sufrir y penar, indolente colega? Es más, ¿podrías parar un momento y responder cómo te fue posible marchar inmutable y decidido pisar fuerte aquel día de falsa gloria cuando en terreno de oriente sentenciaron de muerte al Nazareno? ¿No bastó el llanto y la sangre para conmoverte? Tú, tenaz peregrino, ¿por qué no ardió tu estrella para brindarle luz a un medioevo sombrío donde la oscura hoguera inquisidora con brío contemplaba las ruinas de Bruno y la Doncella? ¿Por qué no resonó intensa tu voz en defensa de la injuria y la ignominia contra un quebrantado mas nunca vencido Galileo, condenado a prisión perpetua y negar su verdad inmensa? ¿Por qué decidiste no soslayar y por una vez tu recorrido alienar, mientras en los centros funestos de Auschwitz se generaba el epicentro del brutal holocausto que ennegreció la luna? Tú, siempre tan preciso, ¿por qué nunca en parar pensaste cuando aquel vil proyectil inmolaba el alma pura de Gandhi, mientras lapidaba la albura de Luther King un racismo sin par, mientras el despiadado y mórbido fanatismo aplicaba contra Lennon el beat letal, mientras bajo la sombra del olivo mortal sucumbía Federico al umbral del franquismo? ¿Por qué remotas tierras andabas en el justo momento en que Bolivia extinguía eternamente la impoluta chispa del Che, mientras la serpiente reformista ultimaba a un Caamaño augusto? ¿Cómo te es posible no acampar ante la aurora ni alargar la primavera, ir dejando tu marca sin piedad y sin permiso, ser el gran monarca de este legado sin heredero ni demora?