EN MIS NOCHES
Por ti divagaba mi alma por el oscuro desierto que me dibujaba el insomnio en las noches que te buscaban con prisa y ansias a tientas mis manos y apenas lograban acariciar tu ausencia que vivía ceñida a mi carne y descansaba conmigo en mi lecho. Cruzando el desierto cerraba mis ojos y lograba hacerte prisionera en mis manos ¡y se alegraba mi sangre! porque estabas envuelta en mis dedos y entre ellos saltabas y me gritabas que te dejabas hacer prisionera en mí porque esa era tu forma de hacerme libre en el mundo onírico donde lograba encontrarte justamente donde te había dejado a la espera en la noche anterior. Recuerdo yo que al encontrarte allí ya no había más desiertos ni prisiones ni ansias; allí solo estabas tú y tu mundo de paz donde me dabas besos alados que floreteaban todo mi cuerpo mi cabeza descansaba en tu regazo tus ojos eran la luz que me guiaba y tus manos eran el bálsamo con que me acariciabas la vida. Cada día ansiaba por que llegara al fin la noche y poder salir a buscarte sin temor alguno al oscuro desierto para poder llegar a hacerme libre en ti colgado al eterno misterio de tus labios.