por Nuria de espinosa hace 1 año

El pueblo

El viejo autor evocaba su infancia en sus conferencias. Sus primeras obras literarias que hablaban sobre la vida en el campo, los aperos de labranza y hierro forjado; en realidad su propia infancia rodeada de labriegos arando y cultivando la tierra. Explicaba sus recuerdos, las mujeres bajo el techado tejiendo al amparo del sofocante calor. Y como al anochecer, la plaza del pueblo se llenaba de mujeres charlando tranquilamente, mientras los esposos jugaban una partida de cartas en la taberna y los niños correteaban alrededor de la fuente jugando al pilla-pilla.
Añoraba aquellos días y el sosiego del pueblo.
Las grandes urbes decia: son un enorme altavoz del claxon de los coches, botellones, peleas, tráfico y la música de los que tampoco respetaban el sueño de los demás.
Una lágrima rodó por sus mejillas. Era la añoranza de un corazón cansado que no podía olvidar, aquella vida de paz y felicidad.

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