El dolor del corazón
En el tiempo perecedero mi negra melancolía lloró por cansancio y añoranza de quien la vida me dio... Hoy, me refugio en mis letras, mis versos, prosa y poemas, son el desahogo de mi alma que desgastada de amor habla... En mis sueños, mi pluma cansada, me decía que no cesará, erudita o no, y siguiese mi ilusión... Si las páginas veo blancas recurro a mi corazón, que palpita animado y escribe con devoción... Este va a ser mi camino difícil o no, pero las letras me dan vida y alimentan mi corazón... Poeta y escritor, nunca dejes de escribir, no hay mejor terapia, que tu pluma y compartir. El cielo se alza rojizo, en el crepúsculo efímero, mi catarsis, queda anclada en mi corazón, y en mis venas el cansancio y el amor.