12 sept de 2020
El destino
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La existencia de la vida como un pintor infatigable, plasma pinceladas de un profundo gris oscuro. La esencia escogida al azar, apacigua el espejismo tenaz de los perseverantes en el tiempo. El anochecer resplandece entre luces y sombras y el reflejo de la luna sobre las aguas de los océanos, alumbra el camino feliz de los enamorados. No hay atajos, ni siquiera el silencio de los desamores que llega a todos los rincones del universo. La limerencia es efímera, etérea, incluso cuando las nubes toman un color rojizo parece un soplo que se pierde en el viento.