Dulce condena
Sucumbo a tu encanto, me rindo ante ti que alborotas mi sentir con tu mirada perversa embrujada de lascivia, rebosante de incandescentes luciérnagas que hacen procesión sobre mi cuerpo azorado, pues no está acostumbrado al descaro de tus ojos y no atina a mediar palabra mientras mi ropa resbala cansada ya de mi piel, que espera desesperada la lluvia de tus caricias. Presa soy de esos labios entornados ansiosos de la dulce condena de encadenarse a los míos para trenzarse en un beso infinito. Presa soy de esos brazos que me abrazan apresando mis caderas mientras va "in crescendo" la marea. Y no, no me preguntes nada, me entrego en cuerpo y alma. Moldéame a tu antojo con tus viriles manos, como si fuese arcilla, como vasija de barro, Porque si algo quiero, si algo anhelo, es notar como te adentras en mí impregnándome de tu elixir. Siento, sientes, nos sentimos, fluimos... Carmen Victoria @cntaengua