Dos mil sonetos
En un barco de papel te escribí dos mil sonetos, con el espíritu inquieto y el alma hecha canción, navegando en la ilusión de mil mares incompletos, buscándome en cada verso con tu dulce redención. La tinta se me hizo sueño en tus pliegues tan discretos, donde el amor latió lento sin el miedo o la razón, el viento susurro ecos tan arcanos, tan secretos, llevándose tus recuerdos por todo en su dirección. Mas la marea nos cambia, traiciona y nos descompone, y el barco de las palabras al fin se va a la deriva, perdiéndose así en la vida, matando las ilusiones, callando nuestras canciones nos deja sin alegria. Queda flotando entonces esta pasión que fue furtiva, y aunque el papel nos maldiga y el bravo mar lo desaprueba, mi amor ganara esta guerra... eterno y sin salida.