Desvío

por Débora Parra hace 1 semana

Sentada al amor del viento
hojeaba en mis manos el libro
hogar de la mujer meditabunda
que lleva dentro un valle infinito.

Una fría calle lo atraviesa
un ser que se transforma lo transita
sus pasos de firmeza fingidores
avanzan, callados, mientras gritan.

No quiere caminar, pero camina
de un descubrimiento la añoranza lo azota
mira hacia los lados, avanza, escucha
el viento
la enarmonía
del eco
saborea, avanza, se alimenta
del color de la hierba
del olor de la frescura del rocío.

Gotas diminutas se deslizan
hacia el lecho de tierra en donde duermen
retoños de malva junto al pasto.

Al canto del viento
lo precedieron voces
que el ser
convertido en niña
llevó a su pecho.
Escuchó, atento,
la declamación de un presagio
una encrucijada descrita en su epitafio.

Escuchó, atento,
la reafirmación de un juramento
algo
sobre un adormecimiento inagotable
un sendero regado por la desesperanza
arrancados los indicios de certezas.

Una sugestión.
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