por Kelvin Rafael García Álvarez hace 3 meses

Deja Vu

Nos encontramos frente a frente
y no parecíamos extraños,
como si antes nos conocíamos,
como unos amigos de antaño.

Todo fluyó naturalmente
y en cada trago se encendía
una llama que había latente
y el deseo más se prendía.

Los besos fueron tan directos,
las caricias fluyeron solas,
ya no había miedos ni secretos,
el juego nos llevó como ola.

Nos fuimos dispuestos a todo,
ya cada cosa estaba clara,
y nos miramos a los ojos,
sabíamos que queríamos cama.

Entramos juntos al santuario
donde íbamos a exorcizar
esos demonios de lujuria
que nos llevarían a pecar.

Cada caricia era sublime,
mis manos jugaron contentas,
nuestro deseo era terrible,
quería devorarte completa.

Fue como si yo conociera,
cada rincón del cuerpo tuyo,
sentí como si antes viviera
el devorarte con orgullo.

Cada segundo fue divino,
cada gemido más hilarante,
y cada momento vivido,
era más fuerte y excitante.

Y desperté solo en mi cuarto,
buscando el cuerpo que en mis sueños,
Ms disfruté y recuerdo tanto,
que fue su amante y su dueño.

Fue un deyavu o una señal,
da algo que viene en el futuro,
no se si fue o será real,
pero te tomaré seguro.

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