por Nuria de espinosa hace 7 meses

Como el mar en calma

Al anochecer el recuerdo impenetrable de tu despedida ahoga mi alma de una forma abrumadora. Evocar aquellos días puede llegar a ser aterrador...



Navego en un océano en calma, cuya suave brisa desgasta mi rostro; no puedes alcanzarme, ni interrumpir la serenidad que fluye de mi interior como un rayo de luz ilumina el horizonte.

Hoy, el recuerdo de tus palabras, de tu despedida, me invade y siento una entereza que fluye por mis venas, igual que una balsa de aceite que apacigua mis días de extraña soledad. Me gustaría ser [...] una gaviota que vuela sobre altamar sin rumbo, pero serena.

Un día puedo ser un rayo cósmico que cruza el firmamento, y en otro instante una estrella fugaz que cruza los cielos, o incluso, una tormenta de relámpagos y truenos.

No obstante, en este presente; solo soy una sombra, una partícula en el tiempo, una leve sonrisa que se apaga sin remedio, y qué, a pesar de todo navega sosegada en un barco a la deriva, llamado esperanza.
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