Claro de luna ausente
Venus la insomne coquetea con Tauro esta noche diáfana de luna ausente tan radiante que al sol suplantar aspira. Sirio en la distancia observa palpitante. La virgen de los cielos ha dado luz a mil galaxias pobladas de acertijos, y el felino recio del cosmos insiste en rugir cometas al crustáceo astral. Orión y sus canes vigilan atentos los gemelos altivos que uno en otro concentran la mirada. La osa mayor, del éter boreal degusta las mieles, y la menor osa acariciar me deja su traviesa cola de estrella polar... «¡Ojalá tus luces ignotas de abriles irradien eternidades sobre mis ojos sedientos!» dije admirado. «¿Qué sabes tú de eternidades?» arremetió displicente el firmamento. «¡Comienza apenas la gesta del poeta!».