por Jonathan Estrella hace 1 semana

Ángel para un infortunio

Cuando estos, mis ojos, ya fatigados
el horizonte de ocasos maquillen;
cuando mi alma y cuerpo desorientados

vaguen por las sombras y más no brillen;
cuando mis manos ultra temblorosas
nada escriban y nada maravillen;

cuando mis piernas rotas e infructuosas
sin brújula ni norte andar pretendan;
cuando las estrellas otrora hermosas

ya junto a la noble luna no esplendan;
cuando disipe toda eximia esencia
y el cosmos y su magia no trasciendan;

cuando las flores nieguen su existencia
y la primavera vista de luto;
cuando el olvido haga acto de presencia;

cuando lo enorme se haga diminuto
y dejen de importar los viceversas;
cuando el destierro sea amo absoluto

y las memorias sean tan inciertas
como perpetuas; que me salve tierna
una caricia de tus manos tersas,
un beso de tu boca sempiterna.

Le gusta a...

Por favor inicia sesión antes de comentar.


Comentarios

Cargando comentarios