A mi musa
Cuando callaron el mar y sus olas y enmudecieron sus playas con su arena y sus costas; cuando se me negó también la luna y además el sol y las estrellas y de paso se fue el cielo con su azul intenso a rastras y ocultó de mí sus arcoíris; ahí estabas tú en mi mente para ser mi inspiración favorita. Cuando dejó de ser un motivo para escribir el olor de la lluvia al mojar la tierra o cuando cae sobre ese techo de zinc debajo del que siempre te he soñado; cuando el ocaso perdió su color y el alba dispersó su magia y se convirtió en simples nubes grises ahí conmigo estuviste tú para ser mi consuelo y compartir mi vida triste. Cuando la naturaleza en su todo decidió no decirme jamás nada me enseñaste tú que tu mirada podía convertirla en letra tu voz, aún en silencio puede ser una canción; que de tus labios podía escurrir los versos y que tu cuerpo es mi mayor fuente para hacerte poesía.