Estás navegando por la librería de textos publicados por @debiparra8.

Estancia

por Débora Parra hace 5 meses

Esta casa no tiene ventanas
los rayos de sol
no la van a partir en dos
la alegría, tu amiga,
no tiene a qué lanzarle piedritas.

Esta casa
no es más que un hexaedro
herméticamente sellado
vacío de objetos, de gente,
lleno de aire caduco
en donde sobre un suelo frío
yazco.

Miradas

por Débora Parra hace 5 meses

Me disgustan mis caras en el espejo.
Ellas me escrutan, apagadas
proyectan en mí sus carencias
vigor
determinación 
coraje
reposo.

Estos rostros me asignan compromisos
destinados todos al fracaso.
Para el efecto contrario
necesitaría arrancarme los ojos
incendiarme las cejas
empujar hacia dentro mi nariz
y suturar mis labios.

Necesitaría, en fin,
deshacerme de la cara que ahora ...

Desasosiego

por Débora Parra hace 6 meses

He de suponer que
a la mayoría de las personas
nos asaltan episodios
en los que la soledad nos desasosiega.

La tranquilidad de un hogar silencioso
incentiva las ganas
postergadas desde hace una década
de abrirse por fin
la carótida izquierda.

Pero qué insoportable,
pero qué escozor,
pero qué cefalea
supone tanta quietud
...

Rebote

por Débora Parra hace 5 meses

Eres un trampolín expandido en la sima de la culpa.
Me despojo del destino.
Salto.
Reboto hasta la certidumbre del fracaso.
Me lanzo.
Vuelo hacia el miedo de una muerte prematura.
Sucumbo cuando el sentimiento ha mudado en otra cosa.

Eres un trampolín expandido en la sima de la culpa.
Me sacudo la carga ajena.
Caigo.
Floto hacia el caos esparcido en el firmamento
lo toco....

Resentimiento

por Débora Parra hace 4 meses

Después de observarlo comer, dirigirse al parque en compañía de la mujer y depositar en el césped al objetivo, frotó sus patitas y avanzó emocionada. Se detuvo. Miró hacia los lados con disimulo, reemprendió el vuelo, volvió a frotarse las manos y, una vez frente al premio, se precipitó hacia él con la boca abierta y los ojos cerrados de euforia. Sin embargo, volvió a abrirlos confundida al sabore...

Metamorfosis del pensamiento

por Débora Parra hace 4 meses

Inoportuna e impertinente
arribó al centro del páramo que me habita
una
idea
fija
hiperactiva, ejecutora de cabriolas,
así como la tuya, Blas Cubas,
cuando casi te tiras al océano
repitiendo el nombre Marcela,
o como cuando te perforó el entrecejo
el deseo de inventar un medicamento,
un emplasto, vamos, una untura
que aliviase la melancolía.
...

Desvío

por Débora Parra hace 4 meses

Sentada al amor del viento
hojeaba en mis manos el libro
hogar de la mujer meditabunda
que lleva dentro un valle infinito.

Una fría calle lo atraviesa
un ser que se transforma lo transita
sus pasos de firmeza fingidores
avanzan, callados, mientras gritan.

No quiere caminar, pero camina
de un descubrimiento la añoranza lo azota
mira hacia los lados, avanza, escucha
el viento
la e...

El profesor

por Débora Parra hace 4 meses

Desde la butaca posterior derecha, y en medio del bullicio de los demás niños, Hortensia no lograba distinguir las palabras que pronunciaba la directora de la escuelita, sin embargo, su cerebro se las ingenió para hacerse con lo esencial del mensaje: Yamil Marín, el hombre de pie junto a la mujer, sería a partir de hoy su maestro. La niña escribió entusiasmada el nombre del profesor en su único cu...

Haiku 2

por Débora Parra hace 2 meses

Tres otoños
tardaría en escapar
de tu mirada.

Rompecabezas

por Débora Parra hace 1 mes

Recojo las extremidades
abandonadas en las esquinas del jardín
el tronco
atado al tronco de un árbol
la cabeza erguida en medio del musgo
y una expresión de calma
tatuada en el rostro.

Te construyo
te visto, froto
miel sobre tu cara.

Meto mis dedos en tu boca
busco
en el universo que comiste
y te había hecho reventar
todas las canciones
que oculta tu silencio.

Tocar fondo

por Débora Parra hace 4 meses

Pasó toda su vida evitándolo, hasta que un día resbaló y cayó encima de lo que parecía un enorme almohadón de nubes frescas y se quedó dormido.

Surgimiento de una estrella

por Débora Parra hace 4 meses

—Velocidad, ma petit, es lo que le da gracia a la Piruette— repetía Monsieur Dubois en cada sesión y, con esas palabras en mente, la joven avanzó al centro del escenario. Dio una, dos, tres vueltas a la vez que aumentaba la "¡Velocidad, ma petit!", cuatro, cinco, seis... Perdió la cuenta. La ovación calló la vocecita que registraba los número en su cabeza. El público gritaba, agitaba los brazos. L...

Haiku 1

por Débora Parra hace 2 meses

Hay una miríada
de silencios dormidos
en tus pestañas.
Poetaínos