por TONY Reyes hace 8 meses

Ella es mi desayuno

Estábamos alineados, ella se encontraba en frente mío y yo a su espalda, de rodillas sobre la cama. Tras unos minutos de caricias y sin cansarme del abrazo que me daba con las manos extendidas hacia atrás -cual lo harían las alas de un ángel-, la tomé por el pelo y llevé su barbilla hasta las sabanas. Se curvó en dos direcciones, hacia arriba (desde atrás) porque sabe me resulta hermoso y...